Paco Ureña, torero de Madrid

Por Adrián Blázquez | Fotografía por Susana Ortíz

Corrida de la Cultura con toros de Victoriano del Río para Sebastián Castella, Paco Ureña y Andrés Roca Rey

A la verónica se estiró Paco Ureña con su primer toro de la tarde levantando los olés y metiendo al público en la tarde con una fantástica revolera como remate. Quitó Roca Rey para meterle chispa a la tarde, con respuesta inmediata del torero lorquino por delantales que acabaron de enloquecer a la plaza rematados con una media sensacional. Sentado en el estribo inicio con la muleta. Desde el principio vio la calidad del toro por su pitón izquierdo y quiso que fuera por ahí el grueso de la faena. Probó por el derecho y recibió una fea voltereta que le dejó sin aire por momentos al golpearse con un pitón que no llegó a calar en el torero. Repuesto y consciente de las posibilidades del toro volvió para ponerse entre los pitones y sacarle unos naturales con la pureza que le caracteriza. Petición sin fuerza suficiente tras pinchar y saludos en el tercio para un torero de Madrid.

Bajo su responsabilidad salió Ureña a matar al segundo de su lote. Brindó a la plaza la muerte del toro con un Madrid rendido a sus pies que se puso en pie desde los inicios de la faena de muleta, que empezó alternando por ambos pitones, muy quieto y a pies juntos. Sobre la mano derecha ligó con mucho temple y suavidad las embestidas del toro. Como solo él puede hacer, se vació en unos naturales de mucha calidad que ponían el broche a su faena. Con gritos de ¡torero! se fue a los medios tras dejar una estocada en lo alto. Tardó el toro en caer pero no consiguió enfriar la petición que le otorgaba a Paco Ureña las dos orejas que le abrían la Puerta Grande de Madrid. 

Lanceó Sebastián Castella a un toro con gran acometividad y fijeza con el capote. Fue fuertemente pitado al salir de la segunda vara en la que entró al relance y perdió las manos. Pañuelo blanco para cambiar al segundo tercio con gritos de ¡Toro! al compás de las palmas de tango. Inició muy quieto entre las rayas del tercio con estatuario, sacándose el toro con unos muletazos por abajo para marcar el inicio de la faena con la franela. Apostó por la mano derecha, sobre la que basó su faena, para exigirle al toro por abajo y ligar varias tandas de poca transmisión. Tras un cambio de mano por la espalda, probó por el pitón izquierdo es unos pasajes muy breves y desistiendo de ello para volver a la mano derecha. En suerte contraria consiguió enterrar el acero al tiempo que sonaba el primer aviso.

Por chicuelinas quitó a su último toro de la feria mientras Ureña aún se encontraba dentro de la enfermería por el golpe recibido en el segundo de la tarde. Por abajo y doblándose con mucha suavidad empezó con la muleta. Tampoco le sirvió este sexto de su cuenta particular en San Isidro para hacerle faena y se fue a por la espada tras dejar unas tandas sin transmisión a un toro rajado. 

Con brío se arrancó al caballo el tercero de la tarde que correspondía en suerte a Roca Rey. Recibió un segundo y brevísimo puyazo en el caballo que guardaba la puerta ante la pasividad de la cuadrilla para meterlo en el caballo correspondiente. Tuvo que rectificar el peruano la faena que traía pensada para acoplarse a un toro con escasa fijeza que si respondió a las tandas con la derecha que le recetó Andres en los primeros compases. Diferente condición presentó por el izquierdo, donde el torero no consiguió limpieza en el trazo. Estocada baja y a pensar en el sexto.

Inicio la lidia del sexto de la tarde en quinto lugar, corriendo turno para que Ureña actuara en último lugar. Fue protestado de salida el toro con menos peso de la corrida, que obedeció los toques del torero con el capote. Sin emplearse en el caballo, volvió a dejar crudo al toro y con ello despreciando el tercio más importante de la lidia y el bolsillo de los espectadores. Estructuró la faena en las cercanías de chiqueros para sacar lo poco que tenia el manso de Victoriano Del Río. Estocada tras dos pinchazos de un Roca Rey que sigue sin ganarse a Madrid.


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