Puerta grande para Pablo Aguado en Valladolid

daniel grande cronica

Por Daniel Grande.

Hasta la bandera el coso de Zorrilla. Desigual e indigna presentación de lo que merece Valladolid, dispar de comportamiento con la debilidad como denominador común. Estuvo presente Don Juan Carlos I en la corrida de San Pedro Regalado.

No sé tenía en pie el primero, impresentable, pese a su buena voluntad, allí no había nada que hacer, enseñó su mala condición y lo quitó de en medio. Estocada caída, silencio. El cuarto, fue el que más se acercó al mínimo de presentación. Lo recibió el de la Puebla en el tercio, rodilla en tierra, con una media cambiada, soberbio el saludo. Chicuelinas y verónicas, se caía la plaza. Era noble el animal, pero muy flojo. Lento y cadencioso José Antonio, remates y pinturería, dos tandas ligadas por el derecho a cámara lenta tremendamente profundas. Cuando quiere, quiere. Gran estocada, oreja.

El único que recibió un puyazo decente fue el segundo, el que mejor condición apuntaba. Lo único que vimos fue un ramillete de verónicas, por que nada más comenzar Manzanares con la muleta se lesionó de la mano derecha. Debió abreviar, no puede insistir en el trasteo con un animal visiblemente mermado. Estocada caída, silencio.

Iba y venía, pero muy deslucido el quinto, sin ninguna clase. También lo recibió José Mari rodilla en tierra al igual que Morante, faena de altibajos, le puso empeño, pero no logró redondear nada. Estocadón arriba que valió una oreja.

Tuvo cierta clase y calidad el tercero, pero también acusó la falta fuerza. Pablo Aguado vino a reafirmar lo que ocurrió el viernes en Sevilla. Sigue durando un cambio de mano por bajo del inicio de faena. Qué rápido reconoce el público la calidad. Vertical, templado, natural y profundo, ese recuerdo de los Manolo, Pepe Luis y tal… Estocada trasera y tendida, oreja.

Muy exigente el sexto, un mansazo al que había que tragarle y ponerse donde quema para que tirara para delante. Se peleó Aguado con él y al final logró acoplarse y robarle dos tandas tremendas por el derecho hasta que se marchó a tablas y no quiso saber nada. Aquí hay un torero que ha venido a remover los cimientos de esto, porque no solo es él mismo, es que la actitud de los toreros de Matilla hoy no era la de un día cualquiera. Estocada desprendida, oreja.

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