Puerta Grande para Roca Rey en la emotiva tarde de despedida a El Cid

Por Adrián Blázquez

Novena del abono de San Isidro para El Cid, López Simón y Roca Rey con toros de Parladé, en su última corrida con este hierro.

Llegaba Andrés Roca Rey a su primera cita con San Isidro para volver a convencer a una afición que en los últimos días se había olvidado de él. ¡Y vaya si lo hizo! Tuvimos que esperar al último de la tarde para ver al torero peruano en todo su esplendor. Se encontró con un toro manso que buscaba la huida en los dos primeros tercios. Ya con la muleta, no sorprendió a nadie con su ya característico inicio por la espalda, pero si consiguió que todo el mundo se levantara de sus localidades al comprobar las cercanías entre toro y torero. Citó de largo con la mano derecha en sus primeras tandas, con gran ligazón y la mano muy baja. Exigió mucho al toro antes de empezar con un pitón izquierdo que se le atragantó en las primeras tandas, hasta que en la última de ellas rompió la plaza. Con la espada ya en su poder, recetó unas bernardinas sin reproche. Mató recibiendo con una estocada entera en el sitio que enloqueció a la plaza. Dos orejas y de nuevo Madrid rendida a sus pies.

Con el primero de su lote no tuvo tanta suerte. El toro titular fue devuelto a corrales tras la primera entrada al caballo. Saldría en su lugar un sobrero de Conde de Mayalde que le dejó un puntazo en una fea cogida mientras lo recibía con el capote. Volvió a la cara del toro para dejar una faena sin transmisión en la que el torero no estuvo. Pasó a la enfermería de forma inmediata tras dejar un bajonazo y las protestas del tendido atrás.

El otro apéndice de la tarde lo recogió Lopez Simón con el tercero de la tarde. Un toro protestado de salida en el que destacó Yelco Álvarez en la brega. Ya con la muleta, empezó el de Barajas con unos estatuarios y cambiados por la espalda rematados con un largo pase de pecho. Probó por ambos pitones, pero fue con la diestra con que llegaron los mejores pasajes. Tomándolo de largo y arrastrando la muleta por la arena, consiguió ligar unas tandas que llegaron a una plaza que una vez mas estaba con él. No se le vio con la mano izquierda y dejó una estocada baja que le sirvió para hacerse con la primera oreja de la tarde. Protestada por parte de la afición.

Recibió al quinto de la tarde a porta gayola, mas no fue capaz de expresarse con el capote. Volvió a destacar Yelco, pero esta vez en banderillas, siendo ovacionado y obligado a saludar. Desde el inicio se vio como el toro no tenía fijeza y amenazaba con rajarse. Se confirmó su condición al primer contacto con la muleta, yéndose a las tablas del siete para buscar una faena de arrimón que le abriera la puerta grande. Esta vez, Madrid no cayó en la trampa y solo le concedió saludos tras una media estocada.

El Cid completaba el cartel en la tarde de su despedida del coso de la calle Alcalá. No tuvo su tarde delante de los astados, pero Madrid le premió por dos veces obligándole a saludar; una tras romper el paseillo y la segunda tras estoquear a su segundo toro. Emotiva despedida del torero besando la arena y Madrid homenajeando a uno de sus toreros. Siempre en mi equipo.

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