Ruiz de la Hermosa se proclama triunfador del Certamen “Promesas de nuestra tierra”

Por Lucia Hernández

La final de “Promesas de nuestra tierra” se celebró en la plaza de toros de Mondéjar (Guadalajara) y gracias a Castilla La Mancha Media (CMM) los espectadores de este festejo fueron más de los que abarrotaban la plaza.

Los novillos que se lidiaron tenían el hierro de Daniel Ramos y estuvieron mal presentados, echando la novillada abierta de sementales procedencia Marqués de Domecq.

Mario Arruza abrió la final con una larga cambiada para luego continuar toreando a la verónica. El novillo, gacho, mostró en el tercio de banderillas su querencia hacia las tablas. De rodillas comenzó la faena y sorprendió dando un pase cambiado por la espalda aprovechando la inercia del novillo. Toreó en redondo por el pitón derecho, dejándole la muleta en la cara para que el novillo no viese la salida. Ya en tablas siguió toreando a un animal sin celo y eso dificultó la faena del novillero. Al natural pegó algún buen muletazo. Entró a matar pegado a tablas tras la imposibilidad de sacar al astado de esos terrenos y enterró el acero en un novillo que tardó en caer. Final deslucido. Mal novillo para que te toque en suerte en una final pero el público fue comprensivo y ovacionó a Mario Arruza.

Jesús Moreno, que debutará con picadores en la próxima feria de Albacete, recibió al segundo de la tarde por verónicas. Alargando la embestida y con rodilla genuflexa sacó al novillo a los medios. Ligó en redondo varias tandas por el pitón derecho pero faltó temple en algún muletazo aún sin quitarle los trastos del hocico para conseguir lucirse. Al natural, aunque sin llegar a cruzarse, fue capaz de sacar algún muletazo con mano baja y buena composición. Faltó ese tiempo entre muletazo y muletazo que el novillo hubiera agradecido para tener algo más de duración y clase en sus embestidas. Se adornó con circulares para terminar la faena y llegar a los tendidos. Por manoletinas mostró la voluntad de triunfo. Enterró la espada al segundo intento y el novillo rodó de manera espectacular. Se pidieron las orejas y fueron concedidas.

El toledano Jorge Molina, con habilidad pero con poco lucimiento, pudo estirarse a la verónica. Ligó tandas con la mano derecha en las que destacó el mando que mostró en su muleta. Citando con distancia en la zona del tercio llevó más larga la embestida de un novillo que no terminó de humillar. Algo distraído salía el novillo por el pitón izquierdo, el de menor clase, y eso hizo que la vistosidad fuese mucho menor. El astado fue a menos y acabó cerrado en tablas. Las manoletinas hicieron que el público terminaran de entrar en la faena antes de dejar una estocada casi entera pero defectuosa que fue efectiva. Oreja para el novillero que estuvo resolutivo.

Miguel Zazo, que en la novillada clasificatoria indultó a un novillo de La Olivilla, recibió al cuarto de la tarde por verónicas sin llegar a sacar mucho los brazos. Con rodilla genuflexa comenzó la faena en la que perdió las manos el novillo. Montó la muleta y ligó tandas por el pitón derecho que quedaron algo deslucidas porque el novillo tocaba los trastos. Por el pitón izquierdo el novillo reponía algo más y complicó la labor. Se echó de rodillas, apostando por el novillo y para que la faena subiera un escalón. Templó en los pases de pecho y con circulares se lució en el epílogo de su faena. Arrucina tras las bernadinas en las que mostró su valor. Se atracó de novillo y logró una estocada completa algo contraria que fue efectiva. Dos orejas.

Como suelen decir, no hay quinto malo y el novillero Ruiz de la Hermosa no dudó en apostar de salida por el animal. Lo recibió a porta gayola y tras ello, se encajó dejando alguna verónica suelta. Ya con la franela se vio la total disposición del novillero. Por ambos pitones dejó muletazos con temple y guaro que fueron acogidos por el respetable de tal manera que se pudieron en pie. Resultó volteado pero no le impidió continuar la lidia y dar muerte a un novillo al que le cortó los máximos trofeos.

Daniel Pérez cerró la novillada poniendo toda la carne en el asador desde la salida del novillo. Lo recibió a portagayola y tras ello recetó otras variadas suertes como la caleserina, el farol y un ramillete de verónicas. El novillo tenía poca clase pero el de Méntrida no dudó en apostar por él aunque no llegó a acoplarse. Hubo buenos pero intermitentes pasajes por ambos pitones. Esos destellos sirvieron para conseguir un apéndice del novillo al que le tocó en suerte pasaportar.

A la conclusión del festejo se dio a conocer el veredicto del jurado y el novillero Ruiz de la Hermosa fue declarado triunfador del IV Certamen “Promesas de Nuestra Tierra”.

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