Salamanca | Emilio de Justo, debut y conquista de una nueva plaza

Por Noelia Crespo | Fotografía Adrián Casado

La temporada de Emilio de Justo se puede catalogar de máxima rotundidad. Cuenta casi todas sus tardes por triunfos y su debut en tierras salmantinas no iba a ser menos. A pesar del deslucido encierro de Montalvo, la entrega del extremeño hizo vibrar los tendidos de La Glorieta. Dos versiones de Ferrera y detalles toreros de Urdiales completaron una tarde que dejó con la miel en los labios al aficionado.

Emilio de Justo, quien debutaba en La Glorieta, vino a entregarse a la afición salmantina. Tras mansear «Limpiador – 6» en los primeros tercios, en la franela del extremeño tornó a pronto, noble y con ritmo, algo que sólo duró unas pocas tandas tras acusar el castigo del caballo. Faena medida que basó por el pitón derecho tras quedarse más corto y protestar al natural. Con la diestra firmó pasajes de buen toreo, ligando muletazos con encaje y profundidad, enganchando la embestida de principio a fin. Los pases de pecho que remataban cada tanda fueron de bella factura. Estocada entera y oreja.

El sexto, «Quemarropa – 111», duró poco en la arena charra. Devuelto por manso o por una ostensible cojera, eso sólo lo sabe el presidente. De mayor y mejor presencia saltó al ruedo el primer sobrero, «Forajido – 95», siendo devuelto en los primeros compases tras partirse un pitón en uno de los burladeros. Decidido y apostando se fue De Justo con el capote a por el segundo sobrero de nombre «Hermoso – 12», toro suelto y frenado de salida que sacó tranco, celo y emoción en la capa del de Torrejoncillo. Lo lanceó a la verónica con habilidad y cadencia haciendo vibrar los tendidos. Doblandose, enseñándole y alargandole ceñido la embestida comenzó el extremeño su faena. Asentado de zapatillas en todo momento, aprovechó la transmisión de su oponente para basar la labor por derecho, el mejor pitón del toro. Dándole el pecho, componiendo la figura con verdad y empaque, enganchaba con firmeza los muletazos de uno en uno desde el principio y los llevaba con profundidad hasta el final para trazar una obra emocionante. El perfecto colofon llegó en los naturales finales a pies juntos citando de frente, erguido y con torería. Los múltiples intentos de apuntillarlo, tras la desesperación del propio matador, no enfriaron al público que le otorgó una oreja y la puerta grande de una nueva plaza conquistada.

Imponente de presencia, «Inspector – 106” correspondiente a Antonio Ferrera, saltó al ruedo de La Glorieta con una rotunda ovación. Manso y aquerenciado en los primeros tercios, generó incertidumbre y complicó la labor de las cuadrillas con varios intentos de saltarse al callejón. Pronto lo entendió y lo fijó el extremeño en la pañosa, ligandole muletazos de mano baja y profundidad por derecho. Con oficio y conocimiento aprovechó la transmisión y enclasada embestida del Montalvo para elevar los vuelos de la faena. Al natural, templado y con sutileza dibujó los mejores muletazos de la feria hasta ese momento. Inspirado y personalísimo finalizó por doblones un trasteo de nota alta. Se atascó con los aceros.

Pasó Ferrera de la ovación cerrada en su primero a la bronca tras desentenderse de su segundo. Abrevió faena con «Liriquito – 55» tras un tercio de banderillas desastroso y al que apenas mostró al público. El sainete con los aceros terminó por elevar la pitada.

Manso, descompuesto y rebrincado resultó «Cubano – 44», el primero de Diego Urdiales. Regresaba el riojano a Salamanca tras bordar el toreo con esta misma ganadería en la última feria, y sin embargo, su primero no le dio opciones. Tras empujar en el caballo de Sandoval, probó y mostró la defensa del astado de Linejo por ambos pitones en la muleta. Macheteó y abrevió una labor imposible de realizar.

Con el quinto, de nombre «Zapatillo – 87», pudo el de Arnedo estirarse a la verónica con temple, dejando algún lance suelto de bello trazo. Volvió a hacer presente su gusto con el capote en el quite por Chicuelo. Inteligentemente basó el trasteo por el pitón derecho aprovechando la nobleza y condición de un astado que pronto se vino a menos. Templado, cadente y suave hilvanó tandas por derecho con muletazos verdaderamente despacio demostrando su naturalidad, pureza y clasicismo. Faena intermitente, pero con cantidad de pinceladas que recalcar que dejaron con la miel en los labios al aficionado. La espada le privó de pasear un trofeo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de La Glorieta en Salamanca. Corrida de toros. Tres cuartos de plaza.

Toros de Montalvo, bien presentados y de juego desigual, en general deslucidos. Devueltos el sexto y sexto bis.

  • Antonio Ferrera (de verde esperanza y oro). Ovación tras aviso y bronca.
  • Diego Urdiales (de grana y oro). Silencio y ovación.
  • Emilio de Justo (de azul añil y oro). Oreja y oreja tras dos avisos.

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