Salamanca | Maestro y discípulo

Por Noelia Crespo | Fotografía Adrián Casado

El ambiente y la expectación que había generado la corrida de Paco Galache en Salamanca auguraba una tarde para el recuerdo. Vaya que si lo fue. El Morante más inspirado llegó a La Glorieta y deleitó a todos los presentes con una tarde de ensueño a la que se unió Alejandro Marcos. El salmantino, discípulo del maestro, brindó a sus paisanos dos faenas de máxima categoría. Afortunados los que estuvimos.

Con el no hay billetes colgado, la Glorieta repleta y el primer Galache sobre el ruedo tronó la primera ovación de la tarde. A la verónica Morante de la Puebla lanceó despacio y con gusto a «Gandeón – 19», toro justo de fuerzas, demostrando que este año sí venía con ganas al coso charro. Quitó por Chicuelo con un temple innato. Encajado, ceñido y acompasado estuvo el cigarrero en el trasteo de muleta aprovechando la humillación y el pitón derecho, el mejor del vegavillar. Con la zurda firmó pasajes impregnados de un temple y naturalidad soberbia. Rodilla en tierra finalizó por doblones llenos de torería. El fallo a espadas le impidió recoger un merecido premio.

Arrebatado y de rodillas recibió el de la Puebla a «Gandeotillo – 30» con dos faroles. Nuevamente dio un recital con ese capote lacio que ostenta en el galleo por tapatías y el posterior quite por delantales. El duende de Morante apareció también con las banderillas dejando un extraordinario par. Brindó al público una faena de ensueño en la que la sonrisilla que le salía en cada tanda permitía comprobar el dulce momento que vive el sevillano. Fueron siete minutos de un toreo rozando la perfección, gozando de las humilladas embestidas del de Hernandinos y emocionando al tendido. Por ambos pitones cuajó una labor de muletazos al ralentí, con una naturalidad, empaque y poso propio de los maestros. Sin brusquedades y a base de caricias, se enroscó las embestidas rematadas detrás de la cadera y culminó con pases de pecho extraordinarios. El pinchazo le redujo el premio a una oreja.

Personal y templado recibió a la verónica Alejandro Marcos a «Parrero – 35». Se lució Alberto Sandoval en el tercio de varas, toreando a caballo y dejando un puyazo medido. En los terrenos del 6 comenzó su trasteo para después sacarlo a los medios donde encajado y ceñido, en una corta distancia, le recetó muletazos de categoría. Se vino a menos pronto el toro en recorrido y fuerza permitiendo al salmantino dejar solo detalles y retazos de la torería clásica que presenta. Se atascó con la espada.

«Gandillito – 33» fue el oponente perfecto para el diestro de la Fuente de San Esteban. Con temple, cadencia y gusto a la verónica saludó al único berrendo en colorado de la tarde. La clase, humillación y fijeza fueron las virtudes de un Galache que permitió al salmantino soñar el toreo y encandilar a sus paisanos. El torero inicio desde el tercio, encajado y templado por derecho hacia presagiar la bella obra de arte que iba a firmar. Inteligente, dándole el tiempo, la altura y la distancia adecuada comenzó a ligar muletazos a diestras con un empaque y gusto exquisito. Componiendo, vertical y con la muleta plana, enganchó derechazos llenos de pureza y gusto, para después alzar las cotas de la faena a pies juntos al natural. Ese toreo caro de muñecas y yemas que brota de las entrañas de Alejandro emocionó a todos los presentes. Ayer, si algo quedó claro, es que Salamanca tiene un gran torero. Dos orejas del tirón y a hombros feliz entre su gente.

A «Bravosillo – 13» le recetó El Juli un saludo capotero a la verónica con cadencia y temple. Justo de fuerzas como sus hermanos, manseó y se descompuso en la muleta del madrileño que decidió con acierto abreviar.

Flojo y acusando la fuerza saltó «Velillo – 16» al ruedo impidiendo el lucimiento del diestro con la capa. Brindó al público un toro al que intentó provocarle y alargarle los muletazos por ambos pitones sin éxito. Entre las leves protestas y la nula emoción del trasteo acudió a por el estoque.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de La Glorieta en Salamanca. Corrida de toros. Lleno de No hay Billetes.

Toros de Paco Galache, bien presentados, justos de fuerzas, con humillación, nobleza y fijeza. Destacó por su clase el sexto.

  • Morante de la Puebla (de farinato y oro con remates en azabache). Ovación tras dos avisos y oreja tras fuerte petición de la segunda.
  • El Juli (de azul noche y oro). Silencio y silencio.
  • Alejandro Marcos (de lila y oro). Ovación y dos orejas.

Detalles cuadrillas.

Destacó Alberto Sandoval y Javier Gómez Pascual.

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