Salamanca | Sopor y decepción en La Glorieta

Por Noelia Crespo | Fotografía Adrián Casado

Dos horas y media de pleno aburrimiento fue el tiempo exacto que aguantaron todos los aquellos interesados en disfrutar de la tradicional novillada con picadores en La Glorieta que pronto empezó a derivar en una tarde para el olvido. En el cartel dos de la tierra, Antonio Grande y Manuel Diosleguarde, y un mexicano, Diego San Román, lidiaron un flojo y descastado encierro de La Ventana del Puerto.

Suelto y sin fijeza resultó «Liviano – 110», el primer tercio de la tarde. Variando en los terrenos del novillo por verónicas y chicuelinas lo recibió Antonio Grande con solvencia. Encajado y acompasado comenzó su trasteo el de San Muñoz de manera torera doblandose en el tercio con el pupilo de la familia Fraile. Estructuró una faena basada en el pitón derecho donde aprovechó la embestida para ligar tandas profundas. Faltó emoción, acople y rotundidad en una labor que culminó por bernardinas ajustadas de mérito. Estocada y oreja.

A la verónica con el compás abierto y templando recibió Grande a «Huracán – 47» de manera lucida para después continuar en el galleo por Chicuelo hasta el caballo. De hinojos, en los medios y bajándole la mano inició de muleta una tanda en redondo aprovechando la repetición y transmisión del novillo. Irregular faena del salmantino por ambos pitones sin ajuste ni ritmo que terminó por levantar las primeras protestas para reclamar el estoque. Luquesinas y gran estocada en el segundo intento.

Más propio para una novillada sin caballos saltó al ruedo «Lituanillo – 76» al que lanceó a la verónica Diego San Román. El mexicano, ya conocido en anteriores ediciones en La Glorieta, vino predispuesto a alardear de su descomunal valor. Realmente fue lo único reseñable en su faena ante un novillo justo de fuerzas y corto de recorrido. Firme y asentado, se metió entre los pitones y realizó manoletinas de rodillas para intentar ganarse una oreja por la vía de la épica sin torear. Varios pinchazos le dejaron en ovación.

Arrebatado comenzó a la verónica ante el quinto de la tarde de nombre «Ligantesco – 40». El ceñido quite por gaoneras fue una nueva demostración de su compromiso y ajuste. Inició con doblones el trasteo sin mando ni sometimiento, faltando alargarle la embestida en esos primeros compases. A raíz de acortarle la distancia y los muletazos pronto se paró y se vino a menos el novillo en la muleta del de Querétaro, quien alargó una faena carente de emoción.

Justo de presentación salió por toriles «Barbarosillo – 122» correspondiente a Manuel Diosleguarde. Aprovechando la movilidad y repetición del de la Ventana le recetó sendas verónicas cadentes y un galleo por chicuelinas hasta los terrenos del picador. Comenzó en el tercio una faena en la que el astado desde el principio le pidió el carnet y que le tocarán las teclas exactas. Al natural, más asentado y firme, logró bajarle la mano y templar la descompuesta embestida. Faltó mando y poder ante un novillo a menos, defendiéndose y con el que rubricó faena por alto y exponiendo. La espada le privó del trofeo.

«Jabonoso – 105» puso fin a una triste y soporífera novillada. Sin permitir el lucimiento de capa, destacó el puyazo certero de Alberto Sandoval. Noble y con repetición comenzó el novillo que pronto se vendría a menos minimizando las posibilidades de triunfo de Diosleguarde. Dispuesto y con buena actitud, el salmantino firmó los mejores muletazos por el pitón derecho al templar, relajarse y acoplarse. Se atascó con los aceros.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de La Glorieta en Salamanca. Novillada con picadores. Menos de media plaza.

Novillos de La Ventana del Puerto, desiguales de presentación, descastados, mansos y flojos.

  • Antonio Grande (de grana y oro). Oreja y división de opiniones.
  • Diego San Román (de azul celeste y oro). Ovación y ovación tras aviso.
  • Manuel Diosleguarde (de verde oliva y oro). Ovación tras leve petición y silencio.

Detalles.

Destacó la tarde de Roberto Blanco y Elías Martín tanto con la brega como con los palos, y la brega de Jarocho en el cuarto.

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