San Román abre la Puerta Grande en la primera de Pamplona

Por Adrián Blázquez | Galería fotográfica por Susana Ortíz

Primera del ciclo de la Feria del Toro de Pamplona con novillos de Pincha para Francisco de Manuel, Antonio Grande y Diego San Román que abrió la Puerta Grande con dos orejas a su primer novillo.

Con las manos por delante y con una embestida desordenada salió el primero de la tarde que correspondía a Francisco de Manuel. Entre las dos rayas se arrancó para recibir un primer puyazo muy medido. Desde la misma distancia recibiría la segunda vara cerrando un tercio sin demasiado castigo. A la verónica quiso estrenarse en la tarde Antonio Grande, realizando su turno de quites. Con las rodillas en la arena empezó la faena de muleta para, ya en la verticalidad, empezar el trasteo con la mano derecha sin salirse de la raya del tercio. Probó con la izquierda sin resultado, perdiéndole pasos a un toro que hacía hilo. Demasiado pronto empezó el novillo con las embestidas defensivas sin pasar los engaños. Pinchó arriba en las dos primeras entradas tras la espada, dejando una estocada entera y contraria.

Desde los medios empezó Francisco de Manuel la faena con un cambiado por la espalda. Quiso imponerle mucho temple en los inicios pero el novillo consiguió arrancarle la muleta en el segundo de los pases. Repitió el inicio en una segunda ocasión, con acierto esta vez. Al hilo del pitón ligó largas tandas de derechazos. Recibió una voltereta de la que se repuso con rapidez y volvió a la cara del animal para seguir con esas tandas que se habían interrumpido por la derecha. Fue al final de la faena cuando busco la colocación y se cruzó de pitón para arrancarle las últimas embestidas. Se adornó por bernadinas y terminó su paso por Pamplona con una estocada tendida y atravesada, atascándose con el descabello y recibiendo los pitos de los tendidos.

Con más movilidad salió el primero del salmantino Antonio Grande, que desmontó al picador en la primera entrada al caballo. Ovacionado resultó el del castoreño en la segunda vara, que puso en el sitio a un novillo que llegó al relance al peto y con mucha velocidad. Sobre la mano derecha planteó el inicio de faena, con una primera tanda donde no tocó los engaños pese a que echaba la cara arriba a la salida de cada muletazo. Fueron aumentando las dificultades de un novillo que se metía por dentro y descubría las carencias del novillero. Sin lucimiento se sucedieron los derechazos aprovechando el recorrido del toro que pasaba sin humillar y que continuamente tocaba las telas con la cara alta. Cerró con una espada que se fue baja. Pamplona despidió al segundo de la tarde con palmas.

No consiguió el torero lucirse con el capote con el quinto de la tarde que salió con buenos pies. Desprovisto de defensa cayó del caballo el varilarguero, que se quedó en la cara del toro muy quieto sobre la arena. Muy bien u muy atento estuvo Francisco de Manuel como director de lidia sacando al toro de la jurisdicción del picador. Le costó mucho construir una faena en la que el novillo no acompañó y solo gracias a su disposición consiguió arrancarle algún buen muletazo por el pitón derecho. Pese a la condición de parado, alargó la faena en un sinsentido que no llevaba a nada. Con bernadinas puso la rúbrica a una faena que pasó sin pena ni gloria. Estocada delantera realizando la suerte con nota.

Con muy buen gusto saludó el mejicano Diego San Román al primero de su lote por verónicas. Trasero y largo fue el primer puyazo de Tito Sandoval, con idéntico resultado en el segundo. Sobre la mano derecha basó el inicio de faena, recibiendo la ovación de la plaza de Pamplona tras trazar el toreo en redondo de la tercera tanda. Con temple toreó con la izquierda, entendiendo muy bien a un novillo que en alguna ocasión se le metió por dentro y que poco a poco iba diluyéndose en la embestida. Mató de una buena estocada que afeó soltando el engaño y consiguió cortarle las dos orejas a un novillo que concedieron la vuelta al ruedo. Pese a ser excesivos los trofeos, San Román dejó una gran faena en la que exigió mucho al toro por abajo y estuvo muy pendiente de la colocación.

Con cambiados por la espalda comenzó la faena al novillo que cerraba la tarde, que llegó a colarse por dentro y golpearle con la pala del pitón. Fue con la izquierda cuando llegaron los mejores momentos, cargado de valor y buscando los terrenos donde se torea. Con firmeza solventó las complicaciones que le plantearon las embestidas sin definir de este sexto. Volvió a montar la muleta y exprimió el terreno de las cercanías con un arrimón para sacarle de una en una las pocas embestidas que quedaban. No alargó demasiado y se fue a por la espada con la sedación de haber hecho bien las cosas pese a lo que tuvo delante. Muy cerrado en tablas pincho con el novillo parado. Habría que esperar hasta al cuarto intento para que dejara una estocada resolutiva para encarar por primera vez la Puerta Grande de Pamplona.

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