Se buscan novilleros de primera para ferias de primera

Texto por Adrián Blázquez | Fotografía por Susana Ortíz

Tercera del Alfarero de Oro en Villaseca de la Sagra con novillos de Baltasar Ibán para Juan Carlos Carballo, Antonio Grande y El Rafi.

Con orden y mandando a su cuadrilla saludó Juan Carlos Carballo a Bastonito, el novillo de Baltasar Iban que abría la tercera en Villaseca. Quiso lucirlo el torero en una tercera vara que erró el varilarguero tras una segunda entrada medida y arriba. Con la muleta, se encontró a un oponente que exigía poder sus embestidas, que no consiguió encauzar Carballo. Inició con dos tandas de derechazos sin repercusión y de inmediato se puso la muleta en la mano izquierda para buscar las teclas que exigía el astado. Con paciencia y tiempo, buscó la suerte de recibir para dejar una espada contraria y atravesada. Con un certero segundo golpe con la cruceta acabaría la faena al primero de los ibanes.

Los primeros oles de la tarde llegarían con el recibo capotero al cuarto, un novillo con fantásticas hechuras que bien superaría a muchos toros de plaza de segunda. Fantástica segunda vara recibió en el sitio, con un picador que lo citó en largo para dejar un puyazo con merecida unánime ovación. Lo puso todo y sacó lo que tenía el novillo, cruzándose en la corta distancia y sacándolos de uno en uno. Tras una espada que dejó prendida con un alfiler, pidió permiso a la presidencia para matar con el descabello. Quiso Villaseca sacar a saludar al torero en agradecimiento a su compromiso en toda la tarde, pero los toros se matan con la espada.

Metiendo la cara de forma magistral salió el primero del lote de Antonio Grande, que mostró una impecable clase por el pitón izquierdo. Desmontó al picador titular en el primer encuentro, que tuvo que ser sustituido, mostrando un evidente dolor ocasionado por la caída. Con el nuevo picador, dos nuevos encuentros con una varas que no consideró rectificar tras fallar en la ejecución. Solamente el director de la banda de música entendió que era faena para acompañar con los acordes de su agrupación, que empezó a tocar la primeras notas cuando el novillero se dirigía a por la espada, dándole alas para continuar la faena y acrecentar así la bronca que venía desde los tendidos. Faena sin contenido en la que no fue capaz de sacar la calidad que llevaba dentro el animal. Estocada que se fue baja y desconexión por parte de los asistentes.

Al estilo del primero de su lote, acompañó la mala lidia del quinto de la tarde. Un novillo aplaudido de salida que acusó falta de fuerzas desde los inicios. Sobrepasado por su oponente pese a no tener una buena condición, pasó sin pena ni gloria por el coso de la Sagra. Bronca sin paliativos para un torero que ha tenido demasiadas oportunidades para demostrar que quiere ser torero.

Por verónicas recibió El Rafi al tercero de la tarde que brindó al público de la plaza. Con la muleta a media altura y ligando los muletazos empezó a hilvanar la faena de muleta. Sobre la mano derecha siguió armando las tandas al tiempo que se le pedía un paso más y acortar las distancias entre astado y torero en el embroque. De menos peso fue su toreo al natural, con un animal que alcanzaba los vuelos cada vez que se lo intentaba pasar cerca. Media estocada más descabello necesitó para pasaportar a novillo que daba paso al ecuador del festejo.

Con el sexto pasó de puntillas sobre el ruedo, destacando únicamente la estocada para cerrar la tarde, que sin ser extraordinaria, le valió para cerrar su comparecencia en el Alfarero.

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