«Semifinal de importancia con las vacas de Montalvo en el Bolsín mirobrigense»

Por Noelia Crespo | Fotografía Vicente Sánchez

El Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo entró en la tarde de ayer en su recta final con la celebración de su penúltima tienta. Tentadero de nota e importancia en conjunto por parte de las vacas de Juan Ignacio Pérez Tabernero, quien además, tuvo el detalle de traer una vaca más para cuadrar a los novilleros por parejas. A pesar de que no se emplearon mucho en el caballo, a excepción de la cuarta, hubo vacas extraordinarias y con muchas cualidades para la muleta. Destacar también la labor que ejercieron los matadores de toros Pepe Moral y Joselillo parando y colocando en el caballo a las vacas.

De la Escuela de Salamanca abriría la tarde Esteban Tabernero doblandose con la vaca y llevándola a los medios. Estuvo asentado, firme y con gusto de torero campero castellano, recentando naturales templados y profundos a una vaca con clase por el pitón izquierdo. Centrado y solvente por ambos pitones, justificó su merecido paso a la final. Por otro lado, Germán Vidal estuvo de más a menos en la tarde de ayer. Comenzó muy templado, llevando largo y hasta el final a la vaca por el pitón derecho. Estuvo más seguro y confiado con esa mano, ya que al natural anduvo más acelerado y no acabó de entenderse con una vaca también venida a menos. Su regularidad en el Bolsín le permitirá estar en la gran final.

Procedente de Valdeaveruelo vino Carla Otero a Ciudad Rodrigo. Ante ella tuvo una vaca encastada, con fijeza y un pitón izquierdo de calidad. Fue adquiriendo más poso a medida que avanzaba su labor, estando más asentada en su segunda ronda. Serena y en el sitio, firmó algún derechazo templado y varios naturales profundos finalizados con buenos remates por abajo. Novillera con personalidad y raza a la que le han privado de disputar la gran final. Por su parte, Álvaro de Chinchón no terminó de conseguir que su trasteo acabara de alzar vuelo. Estuvo serio, dándole distancia e intentando llevar largo al animal, pero no cuajaron sus tandas entre los presentes. En la final, tendrá una nueva oportunidad de calar entre la afición mirobrigense.

Manuel Perera, de Badajoz, comenzó su trasteo demostrando el buen oficio que atesora. Se dobló con la pupila de Juan Ignacio, enseñándola a embestir hasta el final muy despacio. Por el pitón derecho estuvo poderoso, mandando sobre la sosa embestida de la vaca. En su segunda ronda firmó sus mejores pasajes, dibujando naturales de uno en uno, despacio, profundos y muy toreros. El Bolsín tan completo que ha firmado le permite entrar en la final del domingo. Junto a él, salió a la vaca Fabio Jiménez de la Escuela de Salamanca. Descentrado y muy acelerado, no fue su tarde. Le costó mucho entenderse y acoplarse a una vaca sin apenas complicaciones. A pesar de su tímido paso por semifinales, tendrá una nueva oportunidad en la final.

Nuevamente de Badajoz estuvo Erik Candil Olivera para actuar en séptimo lugar. Ante una vaca con clase, humillación y fijeza, estuvo confiado y templado, dejando patente sus buenas maneras. Logró trazar varias tandas de muletazos largos y profundos por ambas manos con oficio y solvencia. Estará presente en la gran final. Por su parte, Francisco Javier Illanguas, de La Algaba, no tuvo su mejor tarde en el certamen mirobrigense. El buen concepto demostrado en tientas anteriores no lo sacó a relucir en la tarde de ayer, en la que se le vio desconfiado y sin entenderse. Finalmente también tendrá su oportunidad en la final.

Entre los más destacados de la semifinal estuvo José Francisco Amaya, de Badajoz. La de Montalvo resultó una vaca sublime, con múltiples cualidades para la muleta: recorrido, clase, humillación, tranco y casta. Una vaca para soñar el toreo. El de Cheles estuvo muy torero, serio y puro, firmando muletazos por ambos pitones templando la embestida, entendiendola a la perfección y llevandola hasta el final. Disfrutó y estuvo a la altura, por ello su paso a la final es más que justificado. Por otro lado, estuvo también Manuel Tabernero, de la Escuela de Salamanca. Comenzó muy asentado con la mano derecha, firmando muletazos muy despacio, de mano baja, largos y profundos. Entendió y disfrutó en esas primeras tandas formando un tándem perfecto con la de Linejo. Novillero con gusto y personalidad que se vino un poco a menos en su segunda ronda, pero aún así, es injustificable su ausencia en la final del domingo.

La sexta fue una vaca con muchas teclas que tocar y exigente. Con ella comenzó Domingo Pérez un tanto desacoplado y pegando muletazos llenos de enganchones. Intentó llevar largo y por abajo a la vaca, pero no terminó de entenderla. Su trasteo no llegó en ningún momento a calar entre el público asistente y por ello no pasó de semifinales. Junto a él actúo Mario Navas, también de la Escuela de Salamanca. Estuvo sosegado y sereno, con conocimiento en todo momento de distancias, alturas y temple. Componiendo la figura en cada muletazo y echándole los vuelos de manera suave, firmó muletazos muy templados y toreros por ambos pitones. Novillero con gusto clásico y oficio que reafirmó su extraordinario paso por el Bolsín. En la final, se postula como uno de los favoritos.

Juan Ignacio Sagarra e Ismael Martín cerraron la semifinal en Ciudad Rodrigo. Ambos anduvieron desdibujados y acelerados, sin terminar de encontrarse agusto con una vaca justa de fuerzas y sin complicaciones. Juan Ignacio lograría ya en el final de su trasteo firmar algún natural más templado rematando por bajo la serie con torería. Apenas se vislumbraron pinceladas de su buen concepto, lo cual no fue suficiente para pasar a la final. Ismael, por su parte, no estuvo centrado, sufriendo varios desarmes. Tiene buenas formas y tendrá la oportunidad de volver a demostrarlas en la final.


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