Tarde de toreo caro bajo la firma de Juan Mora y Emilio de Justo en Cáceres

«La torería añeja de Juan Mora y la naturalidad del toreo de Emilio de Justo triunfan en Cáceres con toros de El Pilar mal presentados y de juego bastante desigual.»

Por Noelia Crespo.

Hoy en Cáceres se daban cita dos toreros de mucha expectación, la vuelta de uno de los toreros de siempre, de los clásicos y añejos; y por otro lado, una de las revelaciones del último año, aunque con bastantes temporadas a sus espaldas como torero. Juan Mora y Emilio de Justo eran los protagonistas en la tarde de hoy, dos toreros que demostraron su gran capacidad del toreo de clase natural, llenos de torería, cada uno fiel a su estilo. Ellos dos se encargaron de lidiar un encierro de la ganadería salmantina de El Pilar, mal presentados para una plaza de segunda, posiblemente afeitados de pitones, o esa sensación daban, y con un juego inferior al esperado, además de que en varas fueron muy castigados. Al finalizar el paseíllo se sacó a saludar a ambos toreros.

Empezaría la faena a su primero Juan Mora con un recibo capotero a la verónica lleno de mucho gusto. Tras hacerle un quite por verónicas, empezó con la muleta en mano toreando de manera suave a un toro de El Pilar que salía algo rebrincado. Inició con trincherazos y pases relajados, con la postura vertical de mucha clase. Siguió toreando por el pitón derecho, dejando varias series a pies juntos, con pases llenos de naturalidad, intentando corregir la embestida del astado. A media altura, lo llevó con suavidad y con mimo, sin exigirle para que no se cayera, ya que el toro mostraba su falta de fuerzas. Por el pitón izquierdo logró dibujar naturales de bella factura, tirando del astado para alargarle el recorrido. Al finalizar una de esas series, se colocó de imprevisto y por sorpresa para matar al toro. Algo precipitado y que no se esperaba el público, y que finalmente acabaría pinchando y dejando una media algo atravesada. Faena de temple y detalles cadentes, de la torería que caracterizaba a este torero.

A su segundo astado de la tarde lo recibiría Juan Mora por verónicas, dejando un buen manejo de brazos. Fue de nuevo en el tercio de banderillas cuando vimos la invalidez del toro en los apoyos de sus manos, por lo que sería también devuelto. Tras recibir a la verónica al segundo sobrero de la tarde, sería picado al relance. Quite por verónicas del propio matador ante un toro que metía bien la cara en los vuelos de la capa, pero que estaba cogido con pinzas. Mientras su cuadrilla acababa una mala lidia en banderillas, se subió al tendido Juan Mora en busca de un destinatario, Antonio Ferrera, a quién en la intimidad y sentados ambos en el tendido, le brindaría la faena. Gesto que a muchos le pareció emotivo, pero que sinceramente, fue saltarse el respeto a lo que sucedía en el ruedo sin seriedad alguna, y con el compañero en la enfermería. Muleta en mano, empezó su labor por el pitón derecho, dejando pases en redondo, con la figura vertical, dando pases llenos de naturalidad y templanza, sin forzar al astado. A media altura, enroscándoselo en la cintura, dejaría pases relajados y con extraordinarios pases de pecho. Al natural firmaría pases sueltos, a pies juntos, con suavidad y despacio. Con el toro venido a menos, siguió tirando de él por ese pitón izquierdo para sacarle algún pase más. Finalmente pincharía y dejaría una media honda desprendida, que le valdría para dar la vuelta al ruedo.

Juan Mora recibiría sin apenas poder lucirse con el capote al quinto toro de la tarde. Este mismo astado remataría en varias ocasiones en las tablas, desmontándolas. Tras caerse en la primera vara, empujaría el astado metiendo los riñones en la segunda. Intentó lucirse de nuevo al quite Juan Mora, pero el toro apenas le dejó hacer nada. Nota curiosa la imagen de Juan Mora, esperando, sentado en el estribo, observando como el operario terminaba de arreglar la tarea en tablas. Empezaría la faena de muleta por bajo, con la rodilla en tierra, dejando un cambio de mano de exquisita factura. Siguió ligando por derechazos varias tandas con mucha torería, dibujando el toreo vertical que le caracteriza. En mitad de la faena, brindó el toro a Emilio de Justo, dejando de nuevo detalles particulares en sus formas. Siguió la faena toreando con la mano izquierda dejando naturales de clase y sentimiento, ante un toro de mayor calidad que el resto. Finalizaría la faena con algo más de media estocada caída y sería premiado con dos orejas y aplausos al toro. Disfrutó de la tarde Juan Mora, dejando faenas de su torería añeja, y es que quien tuvo, retuvo.

Emilio de Justo empezaría su tarde recetándole un par de verónicas lúcidas en el saludo capotero. Fue en una de ellas cuando el astado se le metió por dentro arrollándolo y propinándole una fuerte voltereta. Fue un inicio accidentado, y una alocada lidia sin saber que hacer con el toro. Tras un tercio de varas algo excesivo, fue en banderillas cuando se partiría la mano izquierda el toro, siendo devuelto y sacando un sobrero de la ganadería titular. A “Niñito” de nombre lo recibió Emilio estirándose a la verónica sin poder lucirse apenas. Ya con la muleta en mano inició faena por el pitón derecho, llevando al astado a media altura para conseguir que no acusara su falta de fuerzas. Intentó alargarle el recorrido y ligarle los pases por ese pitón, sin someterlo y dejando pases templados. Con un toro que iba y venía sin apenas decir nada, dejaría por el pitón izquierdo algunos naturales sueltos, tirando del astado. Alargaría por demás la faena dando nuevas tandas por ambos pitones con el toro muy a menos. Se atascaría con los aceros en una faena donde por momentos le vimos dolorido de la voltereta. Se marcharía al finalizar a la enfermería.

Saldría de la enfermería Emilio dispuesto a seguir lidiando con sus toros. Tras saludar al cuarto del Pilar sin mucho lucimiento con el capote y un buen remate con la media, se desquitaría en un quite por chicuelinas. Saludó Morenito de Arles tras banderillear al cuarto. Ya en el inicio de muleta en mano, empezó con pases por alto, sacándose el toro a los medios, dibujando un cambio de mano brillante. Siguió pegando tandas por derecho, templado y pausado, le ligaría varias series por ese pitón. Por el lado izquierdo firmaría naturales sueltos, acoplado y con mucha disposición. Continuó por ese pitón, intentando llevarlo largo, dándole el tiempo necesario entre pase y pase, colocándose ante un toro venido a menos, y con extraordinarios pases de pecho. Volvería al derecho, por donde el toro tenía más transmisión y movilidad, y por donde permitió a Emilio los mejores pasajes de la faena, con mayor rotundidad. Finalizaría una faena venida a más, y dejaría una estocada entera algo baja de efecto fulminante. Dos orejas como premio excesivo.

Con el cierra plaza, dejaría Emilio de Justo algún capotazo bueno, pero sin poder lucirse con la capa. Quite del sobresaliente Guerrita Chico. Tras brindar el toro a Juan Mora, empezó la faena por bajo, lidiando también con las complicaciones del viento. Con la muleta en la mano derecha, ante un toro que se queda corto de recorrido, consiguió sacar una serie de mayor calidad. Con temple consiguió sacarle derechazos, pero por el pitón izquierdo el toro dejaba muestras de no tener un pase, lo que le impidió a Emilio dejar algún natural. El toro se vino abajo y se iría a por la espada el torero, que finalmente acabaría pinchando. Se tiró a matar en el segundo intento, dejando una estocada entera. Pitos al toro y silencio al diestro.

Ficha del festejo.

Domingo 2 de junio de 2019.

Plaza de toros de Cáceres, corrida de toros en forma de mano a mano. Feria de San Fernando.

Toros de El Pilar, justos de presentación, alguno de presencia anovillada y pitones con sensación de afeitados. De juego desigual, justa de fuerzas y descastados. Se devolvieron el 2° y el 3° tras lesionarse las manos, saliendo en su lugar los sobreros de la misma ganadería.

  • Juan Mora (de nazareno y oro). Ovación, vuelta al ruedo y dos orejas.
  • Emilio de Justo (de grana y oro). Silencio tras aviso, dos orejas y silencio.

Entrada. Tres cuartos en una tarde calurosa y de ambiente.

Detalles.

  • Saludó Morenito de Arles tras parear al cuarto de la tarde (cuadrilla de Emilio de Justo).
  • Juan Mora, mientras su cuadrilla finalizaba el tercio de banderillas, se subió al tendido para brindarle la faena a Antonio Ferrera.

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