Toledo | Miguel Zazo corta la única oreja de la tarde

Por Adrián Blázquez | Fotografía de Susana Ortíz

Volvían los toros a Toledo en forma de novillada con astados de El Freixo y un eral de Bellos Montes para cerrar el festejo mixto.

Abrió la tarde Abraham Reina con el primer ejemplar de la novillada de El Freixo que tan malos recuerdos nos dejó a los aficionados de Madrid. De recibo lanceó a la verónica a su oponente hasta sacarlo a los medios, donde remató el saludo con una media. Un puyazo medido hizo enfurecer a los más neófitos. Con la muleta, comenzó por ayudados por alto en los terrenos del tercio, antes de comenzar a hilvanar tandas más estructuras, afeadas en su último término por un novillo que enterraba los pitones en tierra, perdiendo las manos e interrumpiendo el trasteo. Acabó con pases de uno en uno antes de dejar una estocada caída que le permitió saludar por su cuenta.

Los inicios de Ignacio Olmos con el capote al segundo de la tarde no obtuvieron lucimiento alguno, con un novillo al que le costó fijarse en el joven torero. Empezaría el vaivén de momentos en la lidia con la actuación del picador, que dejó una buena vara recibida entre aplausos. No sería menos la actuación del banderillero, quien saludó una ovación tras parear al de El Freixo. Volvería a cambiar el rumbo de una faena con muchas cosas a favor, el animal entre ellas, que Olmos no consiguió entender. Un inicio por bajo sin sacárselo a terrenos donde le apretara menos marcaría el devenir de un trasteo de muleta donde pocos destellos se vieron. Mató tras una serie de enésimos pinchazos y recogió el cariñoso aplauso del tendido. A su favor, es Justo indicar la buena colocación en la plaza durante el festejo, tanto en su turno como en el de sus compañeros.

Con gran júbilo reaccionó la plaza al primer contacto de Villita, que correspondió con un buen toreo a la verónica. De nuevo con el capote, puso en suerte al novillo con unas chicuelinas al paso. Pese a no bajar los ánimos de la gente, hasta ahí llegarían los destellos frente a este tercero, que toreo con la muleta a media altura sin llegar a redondear los muletazos. Se esperaba más de Villita, que tampoco ejecutó la suerte suprema con brillantez, quedándose fuera en todas la ocasiones que entró y dejando finalmente una estocada que serviría para pasaportar al animal. Saludos en el tercio y ecuador del festejo sin grandes momentos.

Le tocó bailar a Luis Pasero con la más fea de la tarde en su debut con caballos. El novillo demostró su condición de manso huyendo de la pelea y emprendiendo la huida para darse dos vueltas al ruedo que jamas hubiera conseguido como premio a su condición. Mientras tanto, el joven debutante intentaba darle caza para sacarlo de unos terrenos en los que su oponente ya se presentaba como dueño y señor. Un aviso sonaría antes del primer intento con los aceros, que eternizó más al toro que al público asistente. Acabó doblando sin el acero en los lomos.

Completaba la pareja de debutantes en el escalafón Miguel Zazo, que de rodillas recibió al quinto meciendo el capote con decisión. Con la muleta se equivocó en las distancias, echándose encima de un animal que pedía espacio para embestir a los engaños. Se llevó la nota destaca al uso de los aceros con una estocada de rápido efecto que le sirvió para cortar una oreja con la ayuda de los mulilleros.

Cerró la tarde Estrella Magán, que completaba el festejo mixto. Con un gran recibimiento le acogió la plaza de Toledo y ella respondió con su uña lidió que no fue siguiente para conseguir un apéndice, que pese a la ausencia de pañuelos, el presidente se negó a conceder.

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