Torres de la Alameda | El concepto de Alarcón y las bolitas del trilero

Por Blázquez del Coso

Cuando uno no puede estar allí donde quisiera por culpa de los quehaceres cotidianos, siempre busca la alternativa. Hoy es un día para ver la miurada de Cuéllar, pero lo que traigo es lo visto en Torres de la Alameda, donde se han dado lidia y muerte a tres novillos de Villanueva (1º, 5º y 6º) y tres de José González (2º, 3º y 4º) por parte de Alejandro Mora, Álvaro Alarcón y Leandro Gutiérrez.

Alejandro Mora llega a su segunda cita con el Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid con dudas tras su actuación en la coqueta plaza de Anchuelo; sobre todo con la espada. El primero de la tarde, de nombre Mediantino N18, sale rematando en esos burladeros metálicos sustitutos del callejón habitual que en nada ayudan. Muy bonitos para los objetivos, pero inútiles y peligrosos. Mas huecos, mas posibilidad de que asomen los capotes a destiempo. ¡Y el material! Otra desventaja frente a la madera. Entre tanto paisajismo, Mora cumple con el recibo a pies juntos y pone en suerte al novillo que, como es habitual y omitiré en sucesivas faenas con el mismo resultado, recibe el castigo del varilarguero allá donde quiera el azar. El toro no para de rugir persiguiendo la muleta, pero no es un ruido de fiereza; mas se parece a un intento por coger aire, porque la lengua ya la lleva por el suelo y esto no ha hecho mas que empezar. Se mueve y puntea la muleta del novillero, que necesita correr la mano al ritmo que le exige el novillo. El susto ante tanto desorden se ve venir y finalmente recibe una voltereta. ¡Benditas bolitas! Hoy si mete la espada y corta una oreja minoritaria. El segundo de su lote, Burlador N21, empuja con los dos pitones ante una buena vara de Pedro Prieto. Aquí es de justicia mentarlo. El aire no ayuda y a eso se le suma la cara alta a la salida de cada muletazo, que exige llevarlo toreado por abajo. Si han leído la faena al anterior, no difiere esta de aquella. Bueno, aquí se ha puesto pinturero con un animal esperando la muerte, que no es muy torero. Confirma su mejoría con la espada y suma otra oreja.

También repite en el circuito Álvaro Alarcón, que hasta la fecha es el que mas llama la atención tras la cita en Valdilecha. Dormilón N10 repite esa imagen de animal pastueño que poco representa a los toros bravos. Alarcón empieza la faena como acabó en su última actuación: colocado en el cite y cargando la suerte dando el pecho. La muleta plana también llama la atención, pero como ya ocurriera en la última tarde, se le olvida por momentos. Esta vez es el toro quien le aprieta con una voltereta para sacarle de esa comodidad a la que estaba llegando tras un buen inicio. ¡Benditas bolitas! Toque de atención y vuelta a su concepto, que es el bueno. Oreja con mas peso que la concedida en el novillo anterior. Con Quemaplumas N16 se confirma el momento que atraviesa la fiesta en el primer tercio. Lo de los picadores en la plaza es criminal y yo no entiendo si es el público o la falta de consecuencias, pero en el campo no lo hacen igual. La papeleta que le ha tocado a Alarcón tiene tela. Aún así, se pone a torear sobre la mano izquierda, bien colocado y sacando los muletazos de uno en uno. No se le olvida probar por el derecho, que es peor, y muestra la misma personalidad. Faena importante sin dramatismos ni cara de circunstancia; viene a torear y nada más. Le vale la estocada, que tampoco es la peor. La oreja la merece, el publico la pide y el Presidente la concede.

A Leandro Gutiérrez le vimos en su debut con picadores, que hubiera pasado por corrida en plazas distintas a Madrid, y se espera bastante de él. Con Zahiro N23 pasa con mas pena que gloria. No le falta valor con un novillo que embiste a trompicones, pero los recursos para ganarle la partida aún no los ha adquirido. Surcador N2 puede ser el novillo de su lote y, aunque por momentos se le viófuera de la tarde, Leandro va remontando su actuación. Es un novillero que ha caído en gracia al aficionado y no le conviene caer en las tretas de los que ya andan viendo el final de su carrera. Ordena a la presidencia cambiar el tercio con dos palos en lo alto, tras las tres entradas, y este lo concede. ¿Dónde mostró peligro el novillo? Mal por los dos. Por el pitón derecho se lo pasa muy cerca y justo cuando su faena alza el vuelo, caen las primeras gotas de la tarde. Distracción en los tendidos y gente agolpada en las salidas; algunos se van y otros se quedan. La misma sensación da Leandro, que no está teniendo la suerte que necesita en este circuito. A raíz de esto cambia la faena, recibe un puntazo en el glúteo y se esfuma toda esperanza con la suerte suprema. Hay muchos deberes pendientes, como es normal.

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