Triunfa Mario Sánchez en una tarde con diferentes conceptos

Por Lucia Hernández

Para esta segunda cita se lidiaron novillos de la ganadería Toros de El Torero. Los novilleros sin picadores que trenzaron el paseíllo fueron Rafael Camino, Valentín Hoyos, Solalito, Francisco Fernández, Emiliano Ortega y Mario Sánchez.

Abrió la tarde el novillero Rafael Camino de la Escuela Cultural de Tauromaquia “La Gallosina” de El Puerto de Santa María. Salió el novillo que abrió plaza e intentó saltar al callejón. Al ponerse en pie tras la caída, el novillo dejó patente su lesión en los cuartos traseros a raíz de este hecho, lo que hizo salir el pañuelo verde indicando su devolución a corrales. El sobrero, correspondiente a la ganadería titular, salió con muchos pies pero logró el novillero encelar al animal a la verónica, dejando en el primer encuentro una larga cambiada. Valentín Hoyos no perdonó el turno de quites y con algún que otro enganchón logró cerrar con una revolera. Con pases cambiados por la espalda comenzó faena y luciendo al novillo lo siguió citando en largo, hilando varias tandas con la mano baja por el pitón derecho. Al natural aguantó el tipo ante un par de coladas del novillo. Resultó cogido sin consecuencias aparentes cuando realizaba circulares invertidos. Cerró faena de rodillas, demostrando las ganas y la ilusión que se pone en cada certamen. Hasta la bola entró la tizona, algo caída, pero realizando bien la suerte suprema. Oreja a la disposición y al buen hacer de un novillero que apostó. 

Valentín Hoyos, de la Escuela Taurina de Salamanca, lidió el segundo novillo de la tarde. Larga cambiada, verónicas y una media para recibir a un novillo que tenía buen son. Solalito por verónicas se presentó en la tarde, con réplica por chicuelinas aunque también estuvieron presentes otros palos: una tafallera y como cierre, una revolera invertida. Comenzó faena con un afarolado de rodillas que sorprendió a los asistentes. El novillo perdía las manos con frecuencia y deslucíó la faena. Basó su labor en la mano izquierda, sacando de uno en uno los mejores muletazos con un primer pase buscando siempre la la colocación. Hubo temple en momentos puntuales de la faena. Ya con la muleta montada, el novillo mostró una embestida más descompuesta con la que no consiguió lucirse el diestro. El viento quizás fue un factor muy determinante para que esta faena no rompiese. Concluyó faena por bernadinas, aunque fue el cambio de manos con el que remató el que tuvo una calidad suprema. A la hora de la suerte suprema, en el segundo intentó metió la espada hasta la bola de eficaz resultado. Oreja a las ganas y el buen hacer del novillero salmantino que compuso muy bien los muletazos con un corte clásico.

Salió el tercer astado que correspondió en suerte a Solalito, de la Escuela Comarcal Taurina Campo de Gibraltar. Novillo gacho al que enceló en los vuelos del capote por verónicas. Por chicuelinas quitó Francisco Fernández donde de nuevo no faltó la réplica, echándose el capote a la espalda y salvandose de ser prendido de milagro. Puso banderillas el novillero, que hizo frente a todos los tercios de la lidia. Pegado a las tablas comenzó faena y ya en el centro del ruedo hiló varias tandas toreando en redondo por el pitón derecho. Al natural y echando bien los vuelos, sacó buenos muletazos. Mostró su querencia a tablas en el ecuador de la faena. Con circulares invertidos se lució antes de ir a por la espada para cerrar con ayudados por alto. Siempre se agradece de vez en cuando variedad en los finales de faena y en este caso se tuvo. Con la suerte suprema erró en diversas ocasiones, lo que hizo apagarse al público. Pasajes muy buenos en los que la naturalidad y la suavidad fueron los puntos fuertes de un novillero que de no ser por la tizona hubiera triunfado. Fuerte ovación y vuelta al ruedo pedida por el público.

Francisco Fernández, de Escuela Municipal de Tauromaquia Miguel Mateo “Miguelín” de Algeciras, lidió al cuarto de la tarde. Novillo vizco con el que no se pudo lucir en exceso con el capote debido a los enganchones y a que el novillo no paraba de galopar y se acostaba por el pitón derecho. Emiliano Ortega hizo un quite dejando unas medias verónicas. Genuflexo abrió faena Francisco y rápidamente se puso a torear en redondo por el pitón derecho, con algún susto debido a que por este pitón el novillo le buscaba. Al natural fijó la embestida del novillo con toques bruscos donde faltó despaciosidad. De uno en uno y con colocación se pudo gustar con la mano izquierda, apostando fuertemente por ese pitón que tampoco era sencillo. Volvió al pitón derecho donde consiguió sacar buenas embestidas sorprendiendo con el toque al animal. No se cansó de torear a un novillo con dificultad pero que tenía emoción en sus embestidas. Sonó el aviso en un inoportuno momento, cuando el novillero estaba colocado para entrar a matar. Estocada delantera que hizo rodar al novillo y oreja con petición de la segunda como premio a una trabajada labor.

Emiliano Ortega, de la Escuela Taurina de Lucena, lidió el quinto de la tarde. Paró al novillo por verónicas en las que fue perdiendo pasos para que Mario Sánchez quitase por verónicas en el centro del ruedo. Cogió la mano izquierda y sacó buenas tandas en las que faltó ajuste pero hubo gusto. Compuso muy bien la figura en cada muletazo, lo que hacía que cada pase fuera más lucido. Al natural se gustó intentando torear despacio como el diestro de Salteras El Cid, que acompañaba al novillero. Por el pitón derecho el novillo quedó inédito. Faltó temple en una faena basada en el buen pitón izquierdo de un interesante novillo. Perdió los trofeos por el mal uso de la espada.

Cerró plaza el novillero de la Escuela Taurina Comarcal de Ubrique Mario Sánchez. El novillo más hecho le tocó al novillero con menos rodaje. Larga cambiada y varias verónicas para recibir al novillo que le tocó en suerte. Rafael Camino por tafalleras no dudó en utilizar su oportunidad de quite para lucirse. Comenzó Mario la faena de rodillas, toreando en redondo y metiendo al público en una faena donde sonaron fuertemente los olés. .Dando sitio al toro pero sin llegar a templar y sin llevar el viaje hasta el final dio varias tandas por el pitón derecho. La embestida y el recorrido del noble novillo transmitía mucho. Por el pitón izquierdo el animal embestía también con mucha calidad, aunque había que llevarlo más toreado para que no le puntease la muleta. De rodillas terminó faena ante un novillo que no era el mismo que en los inicios y ya reponía con prontitud. Estocada hasta la bola con la que rodó el novillo. Dos orejas que premian el esfuerzo y las ganas que han quedado retratadas en el ruedo.

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