Brihuega | Valor para torear de Carla Otero

Por Víctor Peinado

Nos encontramos en una época del toreo en la que se están aceptando por buenas e incluso por venerables y elogiables todas y cada una de las triquiñuelas ventajistas que la mayoría de toreros tiene incluidas en su repertorio. Por otro lado, y en menor medida, existen toreros que hacen de la pureza su bandera. Por desgracia todo esto está cada vez más en desuso. Ya los novilleros sin caballos no hacen más que adoptar las ventajas y los mal llamados «recursos» que copian de los que son sus espejos. El resultado es más de lo mismo; y malo. Más destoreo, más toreo mentiroso y menos toreo de verdad.

Hago mención a estas dos formas, pureza y ventajismo, de concebir el toreo porque fueron las dos que se vieron esta tarde en la plaza de toros de Brihuega. Carla Otero fue la representante del toreo puro. A veces resultando atropellado, pero el tren sólo arrolla a los que osan pisar las vías. Carla Otero derrochó valor para torear. Valor seco, sin alardes, sin aspavientos. Utilizó el valor para colocarse donde hay que colocarse y muy pocos lo hacen. Utilizó el valor para citar con pureza, sin ventajas, sin aliviarse. Su actitud, irreprochable. Destacó la pureza por la que cita y la línea curva que dibuja el trazo de su muletazo. En su primero, un eral de Daniel Ramos que se aquerenció en banderillas, pero que transmitió por su movilidad, consiguió pasajes donde a falta muchas veces de limpieza, primaba la verdad del intento. Mató al tercer encuentro y cortó la primera oreja de la tarde. En su segundo, un rajado y descastado ejemplar, planteó la faena en el lugar que el toro tenía como querencia. Entendió las posibilidades que le ofrecía y aprovechó las embestidas a favor de querencia. La nota negativa volvió a estar en la espada, donde se atascó y perdió la ocasión de tocar pelo.

El representante del toreo «postmoderno» fue Lalo de María. Descargando la suerte por sistema, con un toreo ayuno de aplomo. Exceso de tirones ante un toro, su primero, que pedía suavidad y media altura debido a su falta de fuerza. La estética periférica de sus muletazos hizo que las faenas en ambos novillos se hicieran eternas, a lo que también ayudaba la falta de una idea clara de estructura de faena. Con la espada tampoco lo vio muy claro y sus trasteos fueron silenciados.

El tercer novillero anunciado como El Dody, demostró solvencia delante de los animales. Se le adivina una gran experiencia en el campo. Lo que faltó fue definición de un concepto; en una tanda mostraba relajo, llevando al toro a media altura y a la siguiente tanda nos ofrecía una versión sometida de mano baja y forzando en exceso la figura. Como ver dos toreros. El mal uso del descabello le privó de cortar algún trofeo en el primero de su lote. En el que cerraba tarde, un eral de gran movilidad premiado, quizás amablemente, con la vuelta al ruedo, contemplamos un trasteo alborotado, buscando el final eufórico de cada tanda sin importar lo realizado en ella. Cortó dos orejas tras una petición muy a favor de obra.

FICHA DEL FESTEJO

Brihuega, Guadalajara. Se lidiaron erales de la ganadería de Daniel Ramos, nobles en general; flojo el primero, rajado el quinto y con más movilidad y clase el sexto, premiado con la vuelta al ruedo.

  • Lalo de María: silencio en ambos
  • Carla Otero: oreja y palmas
  • El Dody: palmas y dos orejas

El sexto novillo, Chiripa N9, fue premiado con la vuelta al ruedo. Duración del festejo 2 horas y 33 minutos.

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