Víctor Hernández torea al natural y Mario Sotos y Carlos Aranda cumplen en La Solana

Por Lucía Hernández

Novillada con picadores desde La Solana (Ciudad Real) para los novilleros Mario Sotos, Carlos Aranda y Víctor Hernández. Se lidiaron utreros de la ganadería de Nazario Ibáñez, encaste Núñez, en una novillada abierta de sementales. Como curiosidad en el ruedo solo se vio pintada una raya. Además destacó que la presentación de la novillada era superior a los toros vistos en la tarde de ayer en Almadén.

Mario Sotos, formado en la Escuela Taurina de Albacete, recibió al primero de la tarde con una larga cambiada, para después estirarse a la verónica. Se agarró bien el picador con un novillo que echó la cara arriba en el peto. Agarrado a tablas comenzó faena el novillero para luego ganar unos pasos hacia el centro del ruedo buscando sacar al novillo. Astado con transmisión, franqueza y obediencia en su embestida al que compuso bien los muletazos Mario Sotos dando varias tandas ligadas en redondo por el pitón derecho. Buscó la variedad para atraer al público con un molinete, pases cambiados por la espalda y circulares. Al natural faltó acople, donde no se le vio con confianza en la muleta y por ello, apenas dio una tanda y media por ese pitón. Enterró el acero con precisión y cayó el novillo. Oreja.

El cuarto sería un novillo con brío, pero que demostró estar justito de fuerzas de primeras, impidiendo el lucimiento de Mario Sotos en el recibo capotero. El novillo estaba inválido, y fue tras el cambio de tercio cuando volvió a perder las manos, obligando a sacar al presidente el pañuelo verde. Salió el cuarto bis obedeciendo mucho a los vuelos del capote. Medido recibo capotero por verónicas que complementó galleando por tapatías para llevar al novillo al caballo, donde erró el picador en primera instancia y tras ella recetó un puyazo trasero. Por ayudados por bajo sacó al novillo hacia el centro del ruedo. Montó la muleta e intentó ordenar la embestida, sacando algún muletazo suelto, pero no sin rotundidad en las tandas. Por el pitón izquierdo consiguió sacar buenos naturales de uno en uno. En la cercanía, se lució con circulares y pasó al novillo por los dos pitones. Estocada muy defectuosa. Oreja, que como ya sucedió en su primer novillo, fue solicitada por la cuadrilla.

Salió el segundo de la tarde para Carlos Aranda que, con el compás abierto, se estiró a la verónica en el recibo capotero. No hizo una buena pelea en el caballo y se le dieron dos picotazos. Quitó por chicuelitas el de Daimiel. Por ayudados por alto inició la faena para hilar varias tandas por el pitón derecho con toreo en redondo, pero sin terminar de ceñirse. Al natural jugó mejor con la cintura y llegó más a los tendidos, alcanzando más reunión en las tandas. Tuvo gran recorrido y nobleza el novillo, aunque algo justo de fuerzas. Como epílogo, circulares y pases con una rodilla en tierra. Estocada desprendida, pero efectiva. Dos orejas.

El quinto de la tarde, mostró mucha clase embistiendo en la capa de Carlos Aranda que lo toreó a la verónica. Al relance entró el novillo al caballo y midió el castigo el varilarguero. En la muleta inició la faena de manera torera por bajo. Se vieron largas tandas por el pitón derecho que el animal aguantó, embistiendo con clase y recorrido. Además trazó largos naturales en los que faltó ajuste y temple. Montó la muleta y toreó agusto, aunque fueron algo deslucidas las tandas, ya que el novillo punteaba la muleta. Estocada atravesada en la que se atracó de novillo. Necesitó la ayuda del descabello, con el que se atascó. Ovación para el novillo en el arrastre y para el novillero.

Victor Hernández intentó torear a la verónica a un tercer novillo que salió fuerte, cerrando el recibo con una brionesa. Se repuchó en el peto con poca entrega en los primeros tercios. Por estatuarios abrió la faena, quedándose muy quieto, pero desluciéndolo al desarmarle el astado. Sin pensárselo se puso a torear por el pitón derecho y consiguió sacar varias tandas en redondo. Al natural vinieron los muletazos con más clase ante un novillo muy agarrado al piso. Valor y facilidad tuvo el novillero para solventar una papeleta en la que tiró de recursos y de cercanía para terminar la faena. Estocada delantera y baja, pero de efecto fulminante. Dos orejas.

Empezó con faroles de rodillas para recibir al que cerraba la tarde y tras ello, le recetó unas verónicas. Derribó al caballo el novillo y se enceló con él. Tuvieron dificultades los monosabios para levantar al caballo ya que tenía la mano izquierda rota. Debido a este incidente, el novillo se llevó muchos capotazos. La accidentada lidia continuó y picó el que guardaba la puerta, cayendo la puya trasera. Con los toques justos armó la faena por el pitón derecho. El animal acusó la lidia y por el pitón izquierdo pudo sacar poco el novillero. Logró apretarse y sacar lo mejor con la mano derecha, aunque no ayudó el desarme en el lucimiento. Estocada delantera efectiva. Oreja.

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