Victor Oliver, váyase del palco en favor de la fiesta

Por Adrián Blázquez

Llegaba a Madrid la última novillada antes del ciclo isidril. Novillos de El Pilar, inválidos en su mayoria, para Sergio Felipe, Héctor Gutierrez y Alfonso Ortiz, haciendo estos dos últimos su presentación en el coso de la capital. Quien no debutaba en esta tarde era Victor Oliver, que por segunda tarde presidia un festejo en la plaza venteña. Fue sustituido el que salió en segundo lugar para Héctor Gutierrez. Cuando todo parecía que la presidencia había aprendido de sus errores pasados al cambiar el inválido segundo con rapidez, llegaron el quinto y el sexto para devolvernos a la realidad. Una vez mas, quiso Victor Oliver hacer notar su incompetencia y falta de conocimiento para presidir un festejo en una plaza de la categoría de Madrid.

Abría el cartel Sergio Felipe, que fue a buscar con rapidez a su primero de la tarde para lancearlo con el capote. Saliendo suelto de los vuelos, quitó Héctor Gutierrez por tafalleras, con inmediata respuesta de Sergio Felipe por gaoneras. Brindó a la plaza en los medios, desde donde citó al novillo para empezar la faena de muleta. Basó sobre la mano derecha una faena de mas a menos, que acabó sin dificultades sin el acero.

Al cuarto de la tarde no quiso ni verle. Novillo con complicaciones al que no pudo en ningún momento. Metió la espada a un novillo que se fue sin torear.

Héctor Gutierrez hacía su presentación en la plaza de Madrid y tuvo que esperar hasta que salió el sobrero de Hnos. Sanchez Herrero, que tomaría el lugar de segundo bis. Recibió por verónicas a un novillo que se desplazaba bien. Voluntarioso estuvo con la franela, con dos tandas con la derecha y dos con la izquierda antes de acortar las distancias con el astado. Se dobló por abajo para acabar una faena en la que estuvo con actitud.

Con el quinto de la tarde, sufrió varias volteretas muy aparatosas que no le impidieron continuar con la lidia. De nuevo, novillo invalido de El Pilar que el presidente tuvo a bien dejar en la plaza para continuar con una faena sin sentido. Mató tras pinchazo.

Cerraba la terna Alfonso Ortiz, recibiendo a su primero del lote por verónicas. Perdiendo las manos constantemente en el caballo, pasó sin picar a un tercio de banderillas donde no le bajaron la mano para exigirle. Brindó a la plaza un nuevo inválido para iniciar una faena con la mano alta para ayudar al novillo a mantenerse en pie. Mató de un bajonazo infame.

Con el que cerraba la tarde tampoco pudo hacer nada. Una vez mas, consideró el presidente junto con su equipo que el inválido estaba apto para la lidia. Se regaló una vuelta al ruedo sin petición ni ovación que, aunque constará en las estadísticas, aquí no la vamos a apuntar.

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