Villaseca de la Sagra | Isaac Fonseca y Fusilito, una lucha sin cuartel

Por Blázquez del Coso

Miento si digo que no me ha sorprendido ver a los tres novilleros anunciados trenzar el paseíllo. Con lo que se ha vivido estos días, auguraba una o dos bajas en la tarde de hoy. Pese a las llamadas y conflictos de intereses, Ignacio Olmos, Víctor Hernández e Isaac Fonseca están ya preparados para jugar la novillada de Baltasar Ibán en Villaseca de la Sagra. Las reatas apuntan a una buena tarde, pero en esto nunca se sabe.

Camarito N25 es el primero de la tarde para Ignacio Olmos, del que imagino no habrá tenido unos días fáciles con todo lo que se está viviendo en el sector. El compromiso con la plaza lo ha adquirido al vestirse de torero y con esa actitud se dirige a la puerta de chiqueros par recibir al toro de rodillas, que sale mirando hacia la tablas de su lado izquierdo. Desde allí posa la mirada sobre la figura de Olmos, que aún sigue inmóvil sobre el albero. El encuentro al arrancarse desde las tablas al centro del ruedo es brutal y la suerte quiere que solo el capote salga disparado. Olmos parece intacto a diferencia del animal, que genera bastantes dudas sobre su condición física en los cuarto traseros. No le acompañan en la cuadrilla las caras habituales que vemos en el resto de las plazas, pero la que hoy ha conseguido reunir es la joya de la corona en el feudo toledano. Lo que vive la plaza con José Otero y los palos es extraño de describir. Hoy es la cuarta tarde consecutiva que saluda tras parear y parece que va camino del seis de seis. No todos los palos son buenos, pero la actitud de querer y la torería sigue intacta. El toro no termina de pasar en la muleta, donde quiere pararse tras los segundos muletazos. Sobre la diestra destaca la siniestra, componiendo bien al natural. Con Clavillero N66 está mas asentado en la plaza, donde ahora parece que el nerviosismo se ha contagiado al hombre de oro a caballo en un tercio desastroso. En cuanto a la plata, sigue con su particular reivindicación y la actuación es notable. Olmos tiene aprendido el capítulo de los inicios por bajo y así lo ejecuta, sin un pero, en cuanto la ocasión se le presenta. Sin embargo, la faena no consigue levantar el vuelo y solo la espada le da gloria cuando pide respeto para el animal en sus últimos alientos.

Víctor Hernández no recuerdo haberle visto aún; de lo contrario, no es buena señal lo de olvidar un nombre. Colabora para que Arbolario N99 toque la arena con los costados hasta en tres ocasiones – quizás fueron cuatro – con los costados en su uso del capote. En la primera vara se encela y empuja al tanque que tiene por oponente en una lucha claramente desigual pero que se empeña en ganar. La segunda entrada es necesaria para calibrar a un animal que está yendo a mas, pero una vez puesto en suerte, atrae hacia él la mirada de Arbolario con su incesante caminar hasta el burladero. Lo que hace veinte segundos le parecía la decisión mas correcta, ahora le parece que está de más y pide en cambio. No ha privado del segundo encuentro. Justo es mencionar la gran labor de José Ruíz Magaña y así queda aquí apuntado. El novillo necesita mando en la muleta y contra todo pronóstico, parece que Hernández se mantiene en las dos primeras tandas con la derecha. Al coger la muleta con la izquierda todo cambia y lo anterior parece ser un espejismo. Está perdiendo la autoridad y el animal sabe que es su momento. Con uno viniéndose a mas en cada embestida y el otro intentando salir airoso, el resultado ya está escrito. Pañuelo azul y vuelta al ruedo para Arbolario y tímidas palmas para Víctor Hernández, que recoge desde el ruedo. La suerte quiso que Peletero N64 se encuentrase con Hernández para cerrar su actuación, que desde estas líneas damos ya por concluida. Aquí se están apuntando los detalles de una novillada picada y Víctor Hernández ha sido un sin caballos en el quinto por obviar el fundamental tercio de varas. Lo ha pagado en el ruedo también. 

Isaac Fonseca es el que mas me ha extrañado que permaneciera en el cartel. No por sus ansías de querer ser alguien en esto; por las cuestiones internas, sí. Fusilito N61es el encargado de medir al torero mejicano de Morelia, antes Valladolid. Tras los dos primeros encuentros con el caballo, Fonseca duda sobre si un tercer castigo es lo correcto. Yo pienso que sí, pero buscando consejo desde el callejón le indican que pida el cambio y se olvide de la tercera vara. Va a tocar pelear, porque el novillo es un tren y no se lo piensa para embestir. Saluda Alberto Ramírez. Uno más. De largo y de rodillas espera Fonseca la inminente acometida del toro, que recoge en una conjunción perfecta y hace girar repetidamente para rematar con una arrucina antes de recuperar la verticalidad. Aún son visibles las cicatrices de las heridas de Cadalso de los Vidrios, pero eso a él le da igual. La lucha es algo que va con él y que, por supuesto, ha heredado de sus gentes. A nadie le vamos a descubrir la expectación que despierta un boxeador mejicano cuando se sube a las dieciséis cuerdas. Los gallos son ellos y así lo interpreta Fonseca. Fusilito no para de embestir ni Fonseca de plantarle batalla. La hora de la verdad ha llegado y ya tiene el acero en la mano tras una faena medida y generosa para todos. Lo que nos dos nos han regalado vale más que cualquier muletazo de más. Donde había ruido, ahora se ha instalado el silencio. Isaac Fonseca está frente a Fusilito y por su cabeza no pasa otra cosa más que enterrar la espada. Un segundo mas de silencio da paso al escandalo generalizado. Apenas se ve la empuñadura, pero Fonseca ordena a todos retirarse. La conjunción es tal que ambos reciben los máximos trofeos. Honores para ambos y gracias de parte de un aficionado. Describir lo que pasa en el cierraplaza siempre es complicado y mas cuando ya te has vaciado por dentro. La expectación y la atención se diluyen y solo queda en la memoria lo vivido en el tercero de la tarde. Fíjense si es tal, que ahora no recuerdo fragmentos de los que hablan por ahí. Solo se que los he vivido, me he emocionado con ellos y que esa sensación es para mí. El análisis aquí no cabe y se lo dejo a las imágenes en video que por supuesto no veré. Volvemos brevemente a Tomillero N44, que es el sexto. Con él Fonseca está a punto de vivir la cruz en la tarde de hoy tras escuchar un segundo aviso. No se le puede negar la casta al toro, pues no había quien le hiciera cruzar las rayas para meterlo un poco; tampoco trasmite, pero Fonseca lo intenta y es inteligente, pues intenta poner la emoción que no tiene el animal. El tercer aviso interrumpe su inminente aparición tras un golpe de descabello que no llegaba.

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