Villoria | Dos toreros en sazón y una interesante corrida de Castillejo

Por Noelia Crespo | Fotografía Adrián Casado

Tras 587 días sin presenciar una corrida de toros en la provincia salmantina, regresaron los festejos al coso de la Vega de Villoria en un éxito rotundo por la gran respuesta del público al mano a mano de los hermanos Castaño organizado por la empresa Bullstar Espectáculos. Dos conceptos distintos se enfrentaron una completa y variada corrida de Castillejo de Huebra en la que sólo las espadas impidieron un triunfo mayor.

Javier Castaño, tras recibir un homenaje por su vigésimo aniversario de alternativa, recibió desde el tercio y a pies juntos a “Ajusticiado – 175” que no terminó de fijarse en la capa del salmantino. Tras un tercio de banderillas muy lucido por parte de Arturo Martín y Joao Ferreira con los palos y Marco Galán con la brega, comenzó su trasteo pegado a tablas con oficio y relajado. Construyó una faena por ambos pitones de temple y gusto, llevando cosido en la muleta al murube y llevándolo hasta el final. Estuvo agusto y disfrutando, echándole los vuelos por delante al natural y firmando pasajes con hondura y quietud. Tras un final en cercanías y genuflexos muy toreros, se atascó con los aceros privandole de cortar trofeo.

La bravura y exigencia de “Mostazo – 46” fue premiada con la vuelta al ruedo al término de la faena de Javier. Lo lanceó nuevamente por verónicas con la capa demostrando mucha facilidad en el juego de brazos. Nuevamente destacó Joao Ferreira con los palos. La fijeza, clase y repetición del de Agustínez las entendió el matador para elaborar una faena de calado en el tendido. Variando constantemente de mano con la franela, dibujó naturales de mucha profundidad aprovechando el viaje del animal con oficio y mano baja. Algo acelerado por momentos, culminó una larga faena con un nuevo fallo en las espadas. Oreja como premio a su tarde.

Damián Castaño recibió al toro más fino de hechuras con una larga cambiada en el tercio como declaración de intenciones. Logró mecer el capote con cadencia para lancear a “Semillano – 107” con verónicas templadas de buen juego de muñecas. Francisco Charro y Javier Rodríguez con los palos y Luis Miguel Amado en la brega realizaron un completo tercio de banderillas. Apostando desde el principio, inició de rodillas de manera solvente pegado a tablas. De frente y por derecho, dejándole la muleta por delante, hilvanó tandas de mucho temple y profundidad. Al natural firmó los mejores pasajes arrastrando la muleta por la arena, echándole los vuelos y disfrutando con la casta y humillación del animal. Tras un final de trincherazos y trincherillas, remató una faena de gusto y personalidad con una media suelta que le permitió sólo cortar un único trofeo.

Sacó la casta y raza castaña en el segundo de su lote. “Pajarero – 75” fue el garbanzo negro del festejo, un toro con nulas opciones, muy reservón y complicado al que Damián logró sacarle pasajes muy meritorios llenos de verdad. A base de toques fuertes, llegandole mucho a los pitones y tirando de él, firmó algunos muletazos llenos de esfuerzo. Aguantó y tragó mucho el menor de los Castaño, un torero más maduro que se sobrepuso con un complejo Castillejo al que mató con una estocada entera en el segundo intento y descabello. En este toro se desmonteró Luis Miguel Amado.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Vega en Villoria (Salamanca). Lleno en el aforo permitido.

Toros de Castillejo de Huebra, con trapío, cuajados de hechuras. Noble, con humillación y clase el 1°, complicado y reservón el 4°, y bravos, con humillación, calidad y encastados los lidiados en 2º y 3º lugar, siendo este último, de nombre “Mostazo – 46”  premiado con la vuelta al ruedo.

  • Javier Castaño (de grosella y azabache). Ovación tras aviso y oreja tras aviso.
  • Damián Castaño (de verde esperanza y oro). Oreja tras aviso y ovación.

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