Por Adrián Blázquez

El año natural sigue agotándose en este tiempo de excepcionalidad y con él, las esperanzas de asistir a una plaza de toros para ver un festejo taurino. Tampoco parece ésta una situación muy halagüeña para ver astados en las calles; modalidad de la que esta vez no me quiero olvidar, aunque sea citándola brevemente en estas líneas.

Con toda esta situación que nos acompaña, de la que ya resulta inevitablemente repetitivo escribir, algunos manteníamos la esperanza de que por una vez se produjera de manera eficaz y visible esa reestructuración del sistema taurino que tanto llevamos pidiendo. Medidas excepcionales en tiempos excepcionales, como se suele decir. Nada mas lejos de la realidad. Y es que el sistema taurino está sujeto por tres pilares fundamentales que han hecho de su permanencia en el tiempo una realidad. Toro, afición y profesionales en el ruedo. Lo de los despachos es de invención reciente si atendemos a la extensa línea temporal que supone la tauromaquia, pero sin embargo son los principales actores a la hora de manejar su destino. Observen como también los tenemos dentro; a los actores, claro.

Esta semana ha estado plagada de actividad burocrática para afrontar el futuro, mas solo dos de sus pilares han alzado la voz para defender una estructura que necesita tres puntos de apoyo para permanecer, al menos, estable. No hace falta que hable en calidad de ingeniero para saber lo que sucede si a una estructura le quitas un apoyo necesario. Alguno podría pensar que esos recientes actores, de los que hablábamos antes, pueden reemplazar el lugar que ocupa el aficionado y soportar su carga correspondiente. Pongámonos serios, nadie lo estaba pensando.

Aprovechando la ventana que este humilde portal de aficionados brinda a todo aquel que quiere plasmar sus pensamientos u opiniones, quiero hacer un repaso a lo que ha dado de si el pasado año, que tan lejos nos parece ya. Para ello, no he hecho otra cosa mas que consultar las estadísticas que ofrece, como cada año, el Ministerio de Cultura y Deporte. Es hablar de deporte y me viene a la cabeza el número veinticuatro. Disculpen a mi subconsciente.

Siguiendo con esas estadísticas, que bien podrían utilizarse como el análisis que siempre precede a un diagnóstico, me gustaría comentar de forma breve algunos de los datos que en ella se recogen y que a mi juicio podrían ayudar a comprender mejor la situación que venimos arrastrando desde hace años. El dato que primero captó mi atención y me animó a escribir este artículo, hace referencia a la naturaleza de las entradas adquiridas para los espectáculos taurinos; de las cuales, solo un 15% aparece bajo la denominación de reducida, sufriendo algún tipo de descuento o siendo parte de un abono. Este dato no tendría demasiada importancia si lo tratásemos de forma aislada, pero contrasta notablemente con la media del resto de espectáculos culturales y en donde, por ejemplo, en el cine representan el 30,5% del total. Las entradas gratuitas, sin embargo, suponen un 19,6% en la tauromaquia. Juzguen ustedes mismos.

El siguiente dato que quiero comentar es el de la forma de adquisición de esas entradas, ya sean muchas o pocas, pero que nos arrojan información sobre las facilidades que ofrece o no el sector. La taquilla presencial figura aún entre la opción por excelencia con hasta un 84,5% del total de entradas expedidas, mientras que la vía telefónica supone un 0,8% y los servicios de Internet un 6,9%. Además, a este apartado quiero añadir el porcentaje de actividades taurinas que de entre toda la oferta, se realizan o disfrutan por Internet. Tan solo un 2,3% de dichas actividades utilizan una plataforma digital para su consumo, algo preocupante si queremos equipararnos a nuestros coetáneos de otras disciplinas.

Tenía muchos mas índices anotados en la libreta para utilizar en este texto, pero no quiero extenderme demasiado y por ello trataré un último indicador más. Este último punto estudia los motivos por los que una población, que consideraremos como el 100% para luego desglosar, no asiste a ningún tipo de espectáculo taurino. Para los empresarios que estén leyendo, aquí es donde tenéis que abrir los ojos y prestar atención. Un 4,8% de esos que no asisten a las plazas considera que es demasiado caro. Puede que el robo que han perpetrado con el IVA de las entradas, del que quieren seguir sacando tajada con las nuevas propuestas, tenga algo que ver. La oferta también es importante y se sitúa en el segundo factor determinante a la hora de no asistir a una plaza, siendo la principal razón del 6,1% de los que se quedan en casa. En esta marcada lista de motivos, ocupa en primer lugar la falta de tiempo, con un 12,7%. Ligado a este último indicador se encuentra la dificultad para salir de casa, que alcanza el 2,6% de personas. ¿Recordamos ahora aquello del 2,3% de oferta en Internet? Al final vamos a solucionar esto, ya veréis. La falta de compañía para asistir (1,3%) y aquellos que prefieren la radio (1,1%) completan el porcentaje de la población que no asiste a un festejo taurino por alguna causa justificada. La falta de interés supone un 61,2%, pero vamos a tratar de dar soluciones a ese casi 40% que encuentra algún obstáculo.

Como podemos ver, los problemas que observan los aficionados o el público en general son fácilmente analizables; solo hace falta sentarse y elaborar un plan conjunto, donde los tres pilares de la tauromaquia aporten soluciones a los problemas que cada perfil presenta. Solo con la colaboración se puede llegar al entendimiento y la unión, porque hasta ahora, ¿quién escucha cuando habla la afición?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Notice: ob_end_flush(): failed to send buffer of zlib output compression (0) in /home/altoroes/public_html/wp-includes/functions.php on line 4669